El tiro de cables a través de tubos, canales y bandejas es una de esas fases de la instalación que parecen sencillas… hasta que algo empieza a ofrecer resistencia. Unas fuerzas de tiro excesivas no son solo un inconveniente logístico, sino ante todo un riesgo real de dañar el aislamiento, deformar el cable o superar los parámetros mecánicos admisibles. En la práctica, es precisamente esta fase la que a menudo decide si la instalación se recepciona sin reparos. En este artículo explicamos qué factores influyen en la resistencia durante el tiro de cables, qué herramientas y productos ayudan a reducirla eficazmente y en qué fijarse al reunir el equipo para este tipo de trabajos.
¿De dónde procede la resistencia durante el tiro de cables?
La resistencia al tirar de un cable por una canalización o un canal de cables se debe a varios factores que se suman. El más importante es el rozamiento: el cable que roza contra la pared interior del tubo a lo largo de toda su longitud genera una fuerza que crece en proporción directa al peso del cable y a la longitud del trazado.
El segundo factor es la geometría de la instalación: cada curva o cambio de dirección supone un punto de contacto adicional y una mayor presión del cable contra la pared del canal. En la práctica, un trazado con varios codos puede multiplicar la fuerza necesaria para tirar del cable en comparación con un trazado recto de la misma longitud.
También influye mucho el estado técnico del tubo o del canal. Estrechamientos, manguitos de unión deformados, restos de arena u otra suciedad en el interior de la canalización: todo ello provoca picos locales de resistencia, difíciles de prever y de superar sin el equipo adecuado. Hay que tener en cuenta que incluso un tramo corto de tubo dañado puede impedir el tiro de un cable que entraría sin problemas en una instalación idéntica en buen estado.
¿Cómo elegir los lubricantes de tendido?
Una de las formas más eficaces y, a la vez, más sencillas de reducir la resistencia es utilizar un lubricante de tendido. El producto, aplicado sobre el cable o sobre la superficie interior del tubo, forma una capa que reduce considerablemente el coeficiente de rozamiento entre el cable y la pared del canal. Con productos bien elegidos, la fuerza de tiro se reduce hasta en un 80 %, lo que en la práctica permite recorrer trazados mucho más largos sin riesgo de sobrecargar el cable ni de superar las fuerzas de tiro máximas.
En el mercado hay lubricantes en distintas presentaciones y con distintas propiedades, adaptados al método de instalación y al tipo de cable. El gel para fibra óptica que se utiliza en los métodos neumáticos se aplica en la superficie interior de la canalización y, a continuación, el cable se sopla con aire comprimido: el producto reduce la resistencia en todo el trazado, no solo en el punto de entrada. Los geles de mayor viscosidad funcionan mejor en los métodos mecánicos, en los que el cable se tira con un cabrestante, porque se adhieren a la superficie del cable y no escurren, aunque el trazado sea vertical o muy inclinado.
Un parámetro importante es la temperatura de uso. Los productos con base acuosa tienen un rango térmico limitado y no deben usarse con temperaturas bajo cero. Los productos con glicol conservan sus propiedades deslizantes muy por debajo de cero, algo fundamental en trabajos al aire libre en otoño o en invierno. La seguridad es igual de importante: un producto bien elegido debe ser totalmente no tóxico, no inflamable y biodegradable, sobre todo si la instalación se realiza cerca de captaciones de agua o en espacios protegidos.
¿Cómo aplicar el lubricante de tendido?
La eficacia de un lubricante de tendido no depende solo de su elección, sino también de una aplicación correcta. En el método mecánico, el producto se aplica directamente sobre el cable, de forma uniforme en toda su superficie, preferiblemente justo antes de que entre en el tubo, para que la capa de lubricante no tenga tiempo de secarse ni de ensuciarse antes de entrar en la canalización. En trazados largos conviene aplicarlo por tramos, a medida que avanza el cable, y no solo al principio del tiro.
En el método neumático el orden es el inverso: el producto se aplica en la pared interior del tubo, preferiblemente con un dosificador integrado en la máquina de soplado. Así la capa lubricante se reparte de manera uniforme por todo el trazado, lo que garantiza condiciones de instalación repetibles sea cual sea la longitud de la canalización. El consumo depende del diámetro del cable y del tubo; se calcula entre unos pocos gramos y una veintena de gramos por metro, aunque en trazados difíciles con muchos codos puede ser mayor.
Los calcetines de tiro como parte del sistema de tiro
El lubricante resuelve el problema del rozamiento a lo largo del trazado, pero no sustituye al equipo adecuado para sujetar el cable y transmitir las fuerzas de tiro. Los calcetines de tiro para conductores son los elementos que unen el extremo del cable con el cable de tiro o directamente con el gancho del cabrestante. Su función es repartir las fuerzas de tiro de manera uniforme sobre la mayor longitud posible del cable, de modo que las tensiones no se concentren en un punto ni provoquen daños.
La elección del calcetín debe basarse ante todo en dos parámetros: el rango de diámetros para el que está diseñado y la carga de rotura máxima admisible. Un calcetín con un rango de diámetros demasiado pequeño puede deslizarse bajo carga, lo que con cables de potencia pesados puede suponer que el cable de tiro tensado se suelte de golpe. Por el contrario, un calcetín sobredimensionado no aprieta lo suficiente y no transmitirá eficazmente la fuerza de tiro.
La elección entre un calcetín de extremo y uno de paso depende del método de tendido. El calcetín de extremo se utiliza en el tiro por cabeza: se tira del cable desde un extremo del trazado. El calcetín de paso, en cambio, permite llevar el cable a través de un empalme o de una arqueta de forma que el cable de tiro pasa a través del calcetín y el cable puede avanzar sin necesidad de entrelazar los extremos. Es una solución especialmente útil en trazados largos con muchos tramos.
Eslingas y accesorios para la manipulación de bobinas de cable
Un aspecto igual de importante, aunque a menudo infravalorado, para reducir la resistencia es organizar bien el trabajo antes del propio tiro. El cable debe desenrollarse de forma controlada: sacarlo mal de la bobina o desenrollarlo demasiado deprisa puede generar tensiones de torsión que dificultan el tiro y pueden dañar de forma permanente la estructura del cable. La eslinga de cable de acero que se utiliza para transportar y posicionar bobinas de cable pesadas debe elegirse con un margen de seguridad adecuado respecto al peso real de la bobina; con cables de potencia, estos valores alcanzan con frecuencia varias toneladas.
La bobina debe colocarse lo más cerca posible de la entrada de la canalización y alineada con el eje del trazado, para que el cable entre en el tubo lo más centrado posible. Cualquier desviación respecto al eje supone un rozamiento adicional en el borde del tubo y un aumento local de las tensiones. En trazados más largos o con cables de gran diámetro conviene colocar rodillos de tendido a lo largo de todo el tramo entre la bobina y la entrada de la canalización: reducen la resistencia en esta fase y permiten controlar la posición del cable.
Control de las fuerzas de tiro y seguridad en el trabajo
Ni el mejor equipo ni el mejor lubricante sustituyen el control continuo de las fuerzas durante el tiro. Los cabrestantes tiracables modernos incorporan dinamómetros o sistemas electrónicos de medición de fuerza que permiten supervisar la carga en tiempo real. Superar la fuerza de tiro máxima admisible, aunque sea una sola vez, puede causar daños que solo se manifiesten cuando la instalación se ponga en tensión.
En los cables de potencia, el fabricante indica siempre la fuerza de tiro máxima, teniendo en cuenta las características de cada tipo de cable. Este valor debe tratarse como un límite estricto, no como una referencia orientativa. En la práctica se recomienda mantener las fuerzas de tiro en no más del 70–80 % del valor admisible. Así queda un margen de seguridad para un aumento imprevisto de la resistencia a mitad del trazado, por ejemplo en una unión de tubos o en un tramo de canal sucio. Un conjunto bien elegido de herramientas, lubricantes y accesorios hace que el tiro de cables deje de ser una operación arriesgada y se convierta en una fase de la instalación predecible, repetible y ejecutada en el plazo previsto.