Las zanjas para el tendido de fibra óptica son una fase clave en la construcción de la infraestructura de las redes de telecomunicaciones modernas. En una época de demanda creciente de conexiones a Internet rápidas y fiables, preparar bien el terreno y tender correctamente la fibra óptica se ha convertido en una prioridad tanto para los operadores como para los promotores. En este artículo repasamos los aspectos más importantes de las zanjas para instalaciones de fibra óptica: la elección de los métodos adecuados, los retos que plantean las condiciones geológicas y la importancia de la normativa y de las normas técnicas, cuyo objetivo es garantizar la durabilidad y la seguridad de la instalación.
¿Qué profundidad deben tener las zanjas para fibra óptica?
Cada vez con más frecuencia, las líneas subterráneas sustituyen a las líneas aéreas, que se tienden con equipos como la eslinga de cable de acero o las ranas. Sin embargo, bajo tierra no solo se tienden líneas eléctricas, sino también, por ejemplo, cables de fibra óptica. Las zanjas para fibra óptica deben ejecutarse con gran precisión para proteger adecuadamente los cables frente a daños mecánicos y a los agentes externos. Un factor decisivo es la profundidad de helada del terreno, que varía según el clima local; en Polonia, por ejemplo, es de unos 0,7–0,8 metros. Por eso, para minimizar el riesgo de que la fibra se dañe por la congelación y el movimiento del terreno, la zanja debe tener al menos esa profundidad, en este ejemplo 70–80 cm. A esa profundidad se coloca un tubo de protección de PEAD (HDPE) del diámetro adecuado, que constituye una capa de protección adicional para la delicada fibra óptica que lleva en su interior. Este tubo protege el cable frente a presiones y otros daños mecánicos que podrían aplastarlo y, como consecuencia, aumentar la atenuación de la señal.
Además, unos 20 cm por encima del tubo de protección se coloca una cinta de señalización. Es un elemento de protección importante, que advierte de la presencia de la fibra óptica durante posibles excavaciones futuras y reduce el riesgo de dañar la instalación por accidente. También es importante que el trazado de la zanja sea lo más recto posible, con el menor número de curvas, lo que protege aún más la fibra frente a daños y garantiza la estabilidad de la conexión. Una zanja bien ejecutada, que tenga en cuenta todos estos factores, es clave para la larga vida útil y la fiabilidad de la red de fibra óptica.
Tendido de la fibra óptica
El tendido de fibra óptica es un proceso de precisión que exige tener en cuenta numerosos parámetros técnicos para garantizar el rendimiento óptimo y la durabilidad de la instalación. Antes de empezar los trabajos es fundamental cumplir los requisitos de temperatura: los cables de fibra óptica deben almacenarse entre −40 °C y +70 °C, tenderse a temperaturas de −5 °C a +55 °C y utilizarse en condiciones de −30 °C a +60 °C (o de −40 °C a +70 °C en el caso de los cables autosoportados).
Durante el tendido deben respetarse los requisitos de resistencia mecánica de la norma IEC 60794-1-22, que incluye ensayos de resistencia a la tracción, al aplastamiento, a la flexión, a la torsión, a los impactos, a los ciclos de temperatura y a la penetración longitudinal de agua. Para evitar daños, conviene utilizar elementos como el gel para fibra óptica.
En la práctica, los cables de fibra óptica deben tenderse en zanjas a una profundidad mínima de 0,6 m, con señalización adicional mediante cinta. El tubo de protección debe colocarse sobre un lecho de arena, protegido frente a daños y sellado. También es importante que los tramos de cable discurran en línea recta y que todos los cambios de dirección, así como el inicio y el final del trazado, estén debidamente señalizados. Los tramos desde la entrada de la línea hasta el repartidor ODF deben ejecutarse de forma continua, sin empalmes, y todas las canalizaciones deben ser estancas y resistentes a la suciedad. Además, los cables en canales de cables deben fijarse a bandejas de escalera y asegurarse con bridas resistentes a las heladas. Un enfoque tan cuidadoso de la instalación garantiza un funcionamiento duradero y fiable del sistema de fibra óptica.
¿Cómo se tiende la fibra óptica en los edificios?
En los edificios, el tendido de cables de fibra óptica exige esmero y el cumplimiento de numerosas normas para garantizar la seguridad y la eficacia del sistema. En la fase de instalación es fundamental dejar una reserva de unos 30 metros de cada cable en cajas cerradas, que deben estar puestas a tierra y señalizadas conforme a las normas. En el tendido de líneas aéreas se utilizan soluciones como las mordazas para conductores, pero la fibra óptica requiere protecciones adicionales. Los cables de interior deben tenderse en tubos corrugados de protección, difícilmente inflamables y resistentes al aplastamiento, y sus pasos a través de elementos cortafuegos deben sellarse adecuadamente para mantener la resistencia al fuego y evitar la entrada de agua.
En los edificios, los cables pueden tenderse de distintas formas: sobre bandejas de escalera o estructuras de soporte fijadas a paredes y techos, en canales de cables bajo el suelo, en tubos de protección empotrados o en superficie y en patinillos de cables. Cuando los cables se tienden en canales verticales, deben fijarse cada 6 metros o en cada planta para garantizar su estabilidad y evitar daños.
Otro aspecto importante es prever recorridos redundantes para los cables que se respaldan mutuamente: deben tenderse por trazados separados, con al menos 2 metros de distancia entre los trazados y entre los pasamuros en la fachada del edificio. A lo largo de todo el trazado deben colocarse identificadores de cable, metálicos o de plástico, que indiquen el origen y destino de la línea, el propietario, el tipo de cable y el instalador. Estos identificadores deben colocarse cada 10 metros, en los cambios de nivel y a ambos lados de los pasamuros.
Para garantizar la plena funcionalidad del sistema, los cables deben tenderse de forma que sea fácil mantenerlos y, si es necesario, modificarlos en el futuro. Cumplir estos requisitos no solo garantiza una instalación fiable y eficiente, sino también el cumplimiento de las normas de protección contra incendios y frente a daños mecánicos.